Teresa Viedma

Mi primer contacto con el mundo editorial ha sido muy reciente. Hace apenas un año que mi socio y yo tocamos a la puerta de la editorial Dauro y he de decir que me encontré con grandes profesionales que nos dieron un trato directo y amable.

Nuestro proyecto les pareció interesante y desde el primer momento nos prestaron  su apoyo. Hay que tener en cuenta que era la primera publicación y me encontraba “perdida” en el mundo editorial a pesar de mi vasta experiencia en el mundo comercial. Me han enseñado muchas cosas, la primera que corregir no es matar la obra sino mejorarla, es como sacarle brillo a unos zapatos nuevos…Los lectores  merecen encontrarse una obra lo más pulida posible y el autor aprende una barbaridad escuchando los expertos  consejos de las personas de la editorial. De esta manera he aprendido que se escribe con el corazón y después se corrige con la cabeza.

En mi caso, María José Martín Bonilla, me ha ido mostrando la mejor forma de llegar a los lectores: “Escribir como un lector y leer como un escritor”.

Una vez terminada la obra y dispuesta para la venta, lo que en principio había parecido largo y tedioso, pasó a ser una actividad frenética: preparar presentaciones, mover todos los contactos posibles, pasar las horas presumiendo de libro en redes sociales, en definitiva, promocionar la obra. Todo esto ya es algo más común en mi trabajo y que me resulta, por tanto, más natural y cómodo, aunque creo que no es así en la mayoría de los casos. Es imposible promocionar la obra sin la presencia y colaboración del autor. Dauro lo sabe y agradece cuando se lo pones fácil.

Mi experiencia ha sido positiva, estoy agradecida a Dauro por esta  oportunidad  y espero que este libro, La odisea de Julia,  sea solo el primero de otros muchos que están por venir.