Pablo López, llega al famoso restaurante Las Titas en un soleado día de Diciembre. Se coloca de espaldas al puente que cruza el río Genil. Es el centro de las miradas porque lleva un maletín de acero, que abre con tranquilidad. Salen cables que va enchufando en el interior del aparato y un micrófono que prepara con mimo; viste con chaqueta negra y abrigo tres cuartos con el cuello vuelto hacía arriba. Su pelo peinado de forma impecable le otorga formalidad y su barba rala,  que quiere aparentar mayoría de edad,  ofrece al espectador un aspecto interesante.

Pero no es el aspecto lo más destacable de Pablo,  si no su potente voz de barítono que moldea como quiere.

No os perdaís su evolución-  Muy pronto estará en lo más alto.

De ella, ahora que nos ha dejado, la innegable herencia de su voz, su calidez, que pervive como un ave fénix esperando a consagrar la suya propia. E infinita bondad, hiriente hasta cierto punto. Transcurren los años y su hijo , Pablo López Ramírez, mi padre -o eso dice mi madre- continúa y hace costumbre el teatro como actor en la compañía profesional «Teatro para un instante» en la que es actor de múltiples obras con buenas y excelentes críticas. Actualmente dirige varias compañías. Nadie en la vida podría haber dado tanto amor por el teatro sin pretender llevarse nada a cambio. Mi padre, aparte del amor que me ha profesado, me inició en la musica y en el teatro, y gracias a él he desarrollado esta sensibilidad. Pero en ese sentido no hay que dejar atrás a mi madre, pues siendo abogada laboralista de profesión ha compaginado el teatro desde que conoció a mi padre, como no, haciendo teatro cuando eran jóvenes. Ella me ha permitido cada paso que he querido dar para desarrollarme en este mundo, que sebtorna una quimera siendo de familia humilde y trabajadora desde tiempos ancestrales, y ha incentivado del mismo modo este gusto , tanto que su amor parece no tener límites.

Madre de Pablo:Catalina Montabes

No exagero si al plasmar leves trazos de mi cuadro familiar, afirmando que desde mi comienzo y desde los orígenes de esta saga de artistas, el teatro ha sido motor y elixir en mi familia. Mis abuelos, Josefina Ramírez Coca y Pablo López León fueron el orbe de esta tradición, a su vez es trabajo y motivo de existir. Cómicos de la legua incansables, él comenzó en el teatro desde los 14 y durante toda su vida ha dirigido innumerables compañías; yo rescato su gusto musical, sus enseñanzas y a una de las personas que mejor he visto y oído recitar poesía. 

Abuela de Pablo: Josefina Ramírez (actriz).

Abuelo de Pablo: Pablo López León(Director de teatro)

Padre de Pablo: Pablo López(Director y actor de teatro)

En definitiva, esta fuerza que nace de mi solo aspira a ser trasunto por lo menos en cuanto a calidad humana se refiere, de las grandes personas que afortunadamente la vida y la sangre me han brindado como compañeras.