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Rimas para Dauro, de Loli Falcón

loli foto

Un comentario quiero dejar

para que se entere todo el mundo

de cómo funciona esta editorial.

“Ediciones Dauro”,

¡qué nombre original!

Para quienes la representan

calificativos tendré que inventar,

porque con los del diccionario

muy corta me voy a quedar.

Voy a decir sus nombres,

¡por Dios, que ninguno se me vaya

a olvidar!

Lola, Agata, Mª José, Pepa,

Mariana, Azucena y Pilar.

¡Ah!, se me olvidaba Víctor,

que es gracioso una jartá.

Conozco a esta gran familia,

“familia profesional”,

porque un día conocí a Lola

presentando “Cuando habla el alma”

en el Salón de Plenos

del Consistorio de Graná.

Como cualquier minuto

suele aprovechar,

me pidió que recitara una rima

mientras  no paraba de exclamar:

“¡Cuándo! ¡Cuándo ¡Cuándo!

¿Cuándo por la oficina vas a pasar?”

Parecía una niña cuando estrena zapatos

y no se los quiere quitar.

Como una pianista, en su mente,

todas las teclas se puso a tocar.

Sí, pasé por la oficina,

si oficina se puede llamar,

porque el ambiente que allí reinaba

era el de un verdadero hogar.

Cada uno/a en su papel

no paraba de trabajar:

corrección, maquetación, ilustración, etc.,

aportando su granito

para que el proyecto se hiciera realidad.

Yo, como novata,

estaba un poco asombrá,

porque el cariño de ellos, simpatía

y entusiasmo por mi obra

no era nada normal.

Tengo que confesar

que cuando mis compañeros/as

me preguntaban:

“¿cuándo las vas a publicar?”,

me parecía una pregunta de extraterrestres

y no sabía contestar,

porque me enteré por Internet

los pasos a seguir hasta ellos llegar.

¡Era muy difícil,

mi sueño no se iba a hacer realidad!

Así que sólo pensaba en mis niños/as

para que los contenidos de una forma

amena y divertida

pudieran comprender y memorizar,

pero…

me tocó la lotería,

pero no la nacional,

porque al poco tiempo,

mi libro, como un pájaro,

volaba hacia el auditorio

de la Caja Rural,

arropado por más de 300 personas

entre amigos y compañeros

que me fueron a acompañar.

¡Cómo le agradezco a esta gran editorial

que me haya hecho tan feliz,

que hasta la jubilación

haya llegado a olvidar

porque día tras día

visito centros para mis rimas recitar!

Por eso recomiendo,

como lo he hecho con mi amigo Paco Beltrán,

que pasen con su sueño

por esta editorial,

que está cerca de la Gran Vía,

de la Gran Vía de Graná,

en una plaza pequeña,

que pregunten por la plaza del Boquerón,

que allí a Ediciones Dauro encontrarán.

¡Muchas gracias, Ediciones Dauro!

¡Qué gran editorial!

Poema para Ediciones Dauro, por Jacinta Ortíz Mesa

La Campesina - La Tilli

Felicito a Ediciones Dauro

y a todos sus trabajadores,

que allí llegó la campesina

y se reconocieron sus sudores.

Ellos se merecen un monumento

y un lindo ramo de flores.

Todos los que ocupan el local

son personas muy atentas

y personas educás

recibieron la campesina

como si fuese estudiá.

Gracias.

 

“Tilli” La Campesina.

Confianza mutua, por Teresa Ariza

Cantos Rodados - María Teresa Ariza

Soy Teresa Ariza y he publicado recientemente con la Editorial Dauro mi segundo libro, que es mi primer poemario: Cantos rodados.
Soy una de las muchas personas que no somos escritores profesionales porque, de serlo, viviríamos de nuestros libros y, en mi caso, no es así. Pero sí es cierto que durante mucho tiempo he ido escribiendo, puliendo y revisando unos poemas que no veía la forma de publicar y deseaba hacerlo porque considero que si uno escribe es para compartir aquello que va saliendo de tu pluma con todo el mundo. Dar a tu obra la posibilidad de ser leída y disfrutada en mayor o menor grado, por gente de cualquier edad y condición, creo que es un objetivo lógico y muy lícito del que escribe. En ello estaba cuando un buen día pasé por la puerta de unas oficinas donde no sabía siquiera que estaba la Editorial Dauro. Llovía mucho y, no sé si fue el deseo de refugiarme hasta que pasara el chaparrón, pero llamé al timbre, apareció Víctor Miguel Gallardo (gallardo él siempre) y me abrió la puerta que me dio paso a un lugar caliente y una silla confortable.
Le expliqué mis intenciones y vi que me escuchó con atención. Me dio las primeras instrucciones de lo que tenía que hacer y yo las seguí. Recibí una llamada un mes después diciéndome que me pasara por la editorial, que íbamos a hablar de la publicación. No negaré que me puse muy contenta. Después siguieron los trámites habituales y vino el esperado momento de la presentación de mis Cantos rodados que fue el 14 de octubre de 2013.
En honor a la verdad tengo que decir que la atención que he recibido de Víctor y de todos y cada uno de los componentes de este gran equipo de trabajo, ha sido excelente. Estoy muy contenta con todos los aspectos, tanto organizativos como de atención humana, escucha de sugerencias, acomodación a los tiempos, gustos y necesidades del autor. Un método de trabajo, sin duda, que está fructificando en la gran demanda que tiene Dauro para publicar y la gran labor que realizan los que trabajan como profesionales de la edición, cada uno en su faceta específica.
Mi agradecimiento, pues, a Víctor, mi editor, y al resto de las personas que forman el Equipo de EDICIONES DAURO.
El día 23 de abril presentaremos el libro en Salobreña y, tanto para esta ocasión como para cualquier cosa, me siento muy apoyada, muy valorada y muy bien tratada. ¡¡¡GRACIAS!!!
Os mando a todos un gran abrazo.

Opinión sobre Dauro, por Francisco Pérez Terrón

Francisco Perez TerronNo soy un viejo autor. Soy viejo, eso sí, pero he dedicado mi vida al periodismo, y la ocurrencia de escribir libros me ha llegado  tarde. Esto significa que mi experiencia como autor es muy escasa. Siento cierta envidia por los jovencitos que se ponen a escribir teniendo toda la vida por delante; yo, en cambio, tengo toda mi vida por detrás. No sé qué es mejor.

 A lo que vamos: Cuando terminé mi libro y animado por amigos que lo habían leído, puse mi obra en manos de agentes y editoriales. La mayoría no me hicieron ni caso, pero sorprendentemente hubo unas cuantas que se interesaron. Aquí empieza la historia que nos ocupa. Puesto que soy granadino y vivo en la provincia, pensé que la relación directa con Dauro sería mucho más cómoda que si me editaban en el quinto pino.

La fachada de la oficina de la Editorial es trasparente; esto es también un símbolo.  De modo que antes de entrar ya podía percibir el trasiego de su actividad. La persona que me recibió, que se presentó como Lola Martín, era muy afable y entusiasta, y me sorprendió muy gratamente comprobar que no se trataba de un puro trámite, sino que aquello iba en serio. Lola me hablaba del libro haciéndome entender que se lo había leído de verdad y con atención, y hasta se permitió el lujo de citarme de memoria frases de mi texto que le habían gustado. Toda aquella primera entrevista me pareció un sueño. La ilusión de editar se estaba materializando gracias al apoyo que Dauro me brindaba.

A partir de ese momento empezó el verdadero trabajo editorial: corrección de  estilo que, quitando algún pequeño desacuerdo en ciertas expresiones, reconozco que supo pulir el texto para mejorarlo. La maquetación, el repaso de erratas, la impresión y, por fin, la primera presentación en Motril, que fue también mucho más exitosa de lo que me esperaba, con una sala que desbordaba ampliamente su capacidad y una venta insospechada.  Después más presentaciones en Valencia y Granada capital.

El trato con toda la pléyade de personas que componen la Dirección de Dauro y se ocupan de cada uno de sus pormenores no puede ser más agradable. A todo esto se tercia Mariana que, en nombre de Dauro, me hace participar en una mesa redonda, con su corolario de artículos de prensa y otros comentarios. Próximamente me invitan a las jornadas literarias del Papaupa.  No sé si una Editorial puede hacer mucho más por sus autores y, si yo fuese más ducho en informática, seguro que podría sacarle más partido.

No me queda más que una última reflexión: o he tenido más suerte que si fuera bueno o Ediciones Dauro, con toda seguridad, es algo que vale la pena.

“Dauro y la libertad de publicar”, de José Antonio Sánchez Tarifa

Viaje a las entrañas de África - José Antonio Sánchez Tarifa

En el complicado mundo editorial, Dauro abre una importante puerta para aquellos autores que estén buscando su oportunidad. La editorial pone a disposición del autor novel un buen dispositivo de medios y un excelente equipo que vela por la distribución y calidad de la obra. Esa ha sido mi experiencia con Dauro después de un largo peregrinaje por distintas empresas del ámbito de la publicación. El equipo que compone la editorial demuestra una gran profesionalidad siendo consciente de las expectativas que puede tener un escritor cuando se decide a publicar. Por eso, Dauro no solo lleva a cabo la impresión y difusión del libro sino que orienta convenientemente sobre aspectos generales del mundo literario, facilitando los recursos necesarios para que el escritor se dé a conocer entre el público adecuado a su producción. En este asesoramiento, advertimos que la editorial trata de satisfacer las necesidades del autor proponiendo una amplia y sugerente gama de posibilidades para la publicación de la obra. Este tratamiento personalizado refleja el interés de la editorial por ofrecer el producto que más se ajuste a las necesidades del escritor. Todo ello en un clima de cordialidad y confianza en el que prima la colaboración. Por ese respeto que ha demostrado por los autores, Dauro merece mi más preciado elogio como grupo editorial.

“Mi experiencia con Dauro”, de Francisco Javier Sánchez Manzano

El Dios de la Ira - Francisco Sánchez Manzano

Lo mejor de la vida aparece de forma inesperada. Un encuentro casual, una llamada telefónica…

 HACE CUATRO AÑOS

Había reunido algunas experiencias positivas en el campo del relato y me sentía preparado para afrontar el reto de escribir un libro. Mi motivación surgió de un pensamiento recurrente. Imaginé que un hijo mío, dentro de veinte años, encontraba unos folios olvidados en un cajón y los leía. Era como viajar en el tiempo: alguien que aún no existe me servía de inspiración. Al fin y al cabo, eso es lo bueno de las palabras escritas, que nunca envejecen, que permanecen para siempre. Si finalmente los folios no se transformaban en libro, al menos quedaría el orgullo de un reto cumplido y la ilusión de un pequeño legado sin fecha de caducidad. Así, con una fe inquebrantable, nació El dios de la ira.

 HACE UN AÑO Y MEDIO

Una mañana de finales de junio, mientras hacía algunos recados por el centro, me quedé observando un pequeño local. El azar me había llevado hasta la sede de Ediciones Dauro. Tras unos segundos de desconcierto, me acordé de mi manuscrito. ¡Tenía que dejarlo allí! Sabía que no debía hacerme demasiadas ilusiones, pero se trataba de una oportunidad magnífica que no pensaba desperdiciar. Al día siguiente crucé la puerta del mundo de los sueños con una copia de El dios de la ira.

Un par de semanas antes había enviado la obra a algunas editoriales, consciente de que al tratarse de un autor novel mis opciones eran escasas, pero el primer contacto con Ediciones Dauro fue especial. Le dejé el texto a María José. Me dijo que tardarían unos meses en leerlo y que me llamarían para darme una opinión. Me quedé con buenas sensaciones, aunque convenía ser cauto: no es sencillo entrar en el mundo editorial y cabía la posibilidad de que ni siquiera contestaran. Sin embargo, en mi caso fue justo como ella me había dicho.

A mediados de septiembre había decidido ir a París con mi mujer, que es una fanática del arte egipcio. Allí estábamos los dos, en el Louvre, rodeados de hordas de japoneses locos por la fotografía cuando recibí la llamada. Y sucedió una conversación mágica que parecía sacada de alguna película. ¡No podía creer que me estuviera pasando a mí! Fue un momento inolvidable.

Les había gustado la novela. En realidad, el mero hecho de que alguien se hubiese tomado la molestia de leerla ya era un triunfo.

Unos días más tarde me reuní con María José y enseguida estuvimos de acuerdo: el libro iba a publicarse.

 AHORA

Desde entonces me he sentido muy arropado por todo el equipo de Dauro, un grupo de profesionales de talento, comprometidos con su trabajo, que me ha guiado en un mundo que desconocía por completo. La sede de la editorial es una oficina no demasiado grande, pero la gente allí sabe muy bien lo que hace: el diseño de la portada quedó fantástico y las correcciones mejoraron la obra. Además, gracias a ellos pude presentar la novela en un escenario inmejorable. Tengo claro que, sin sus consejos y su ayuda, El dios de la ira no habría sido lo mismo.

No me cabe duda de que los chicos de Dauro (o quizá debería decir las chicas) apoyan a los nuevos autores y que sus mentes están en constante movimiento, llenas de ideas y de proyectos interesantes, como las jornadas literarias de noviembre. Verdaderamente ha merecido la pena compartir mi esfuerzo con ellos. Ha sido una experiencia enriquecedora con la que he aprendido mucho.

Ahora puedo decir con orgullo que si dentro de unos años alguien descubre algo escondido en un cajón de mi casa, ya no será un montón de folios, sino un libro. Un libro de Ediciones Dauro.

“Objetivo Dauro”, de Laura Fernández-Montesinos

Aníbal - Laura Montesino

Por fin había quedado satisfecha. Tras cinco años de arduo trabajo de investigación, la corrección y redacción del texto, estaba concluida. Quedaba lograr lo más fácil en apariencia, que la realidad de los intereses gananciales complica hasta el extremo: El reconocimiento por medio de la publicación.

Fue largo y decepcionante el peregrinar entre editoriales, hasta que alguien mencionó a Dauro. Cuando me presenté en aquella oficina alargada, sentí de inmediato la diferencia entre los fríos callejones que había recorrido y la calidez interior, no tanto ambiental como por la postura abierta, agradable, considerada, receptiva y profundamente inteligente de Lola, la directora y la cadencia del equipo que allí trabajaba.

Durante el trayecto había especulado sobre la actitud a tomar, dada la ignorancia, el rechazo o las exacerbadas exigencias monetarias de otras editoriales. Quizás debía mostrarme agresivamente publicitaria más que artística, pero no fue necesario. La razón la localicé en su ideología: “Somos empresa pero buscamos calidad”, comprendí. Sin embargo, seguía albergando algunas dudas.

Lola me encandiló como profesional y como persona. Se interesó personalmente en mi proyecto desde el momento en que se lo describí, tanto que en una semana lo habían aprobado. Pero en mi andadura también me había topado con algunos torpes burócratas que destrozaron mi concepto de calidad con burdos retoques y desafortunadas correcciones. ¿Sería fundada mi preocupación? Cuando empecé a trabajar en la corrección del texto con Víctor y en la portada con Ágata, se desvanecieron las dudas. ¡Qué fantástico trabajo de ambos! Y cómo olvidar a Pilar, Alejandro, Mª José y Mariana, profesionales de categoría con quienes me involucré como con mis amistades.

Sorprende que en una oficina de las dimensiones de la de Dauro quepa tanto talento y exista tanta armonía entre el equipo de trabajo, aunque laborando como lo hacen, con la consigna de la cultura y el respeto, es como se consiguen los objetivos importantes. No exagero. Con todos ellos me he sentido atendida, acogida y valorada hasta el grado de sentir un agradecimiento que raya en la deuda. Ya no me quedan cuestionamientos: la próxima será también con ellos.